In memoriam


Faltan unas dos semanas para que empiece el mundial y cada día que pasa tengo más ganas de gritar con todas mis fuerzas que no me gusta el fútbol.

Soy completamente incapaz de hacer un paréntesis en mi vida para concentrar toda mi atención, durante 90 minutos, en veintidós jóvenes millonarios, vestidos de pantalón corto, que corren detrás de un balón. Me da igual quien gane, no tengo equipo, no le encuentro la emoción ni la épica al lance… Quizá no lo entiendo. Sobre el césped sólo veo enfrentamiento, patadas y escupitajos. Fuera de la hierba del campo de juego, un negocio de cifras completamente desorbitadas y unas empresas con unos privilegios incomprensibles a la hora de endeudarse o pagar a la Seguridad Social.

Me cabrea que haya detenidos antes, durante o después de una final.  En esas ocasiones, no puedo dejar de pensar que nuestro instinto animal es mucho más fuerte de lo que nos creíamos. Además, me cuesta creer que haya personas que dejan su estado de ánimo en suspenso hasta que se conoce el resultado de un partido, que haya quien decide si cena o no,  si está triste o contento, cuando sabe cómo han quedado los suyos. Me entristece que haya quien, incluso, se deja la vida en la grada y lo que ya me indigna, es que esa muerte no tenga nombre ni abra los informativos.

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9 respuestas a In memoriam

  1. javi torres dijo:

    Entiendo tu opinión porque conozco desde hace anos como piensas al respecto. A veces este deporte puede tener mucho de irracional y por lo tanto respeto y mucho tu idea del fútbol. A mi me gusta el futbol y es cierto que tiene mucho de pasional. Se siente o no se siente. Besos…

  2. Lidia dijo:

    Creo que yo lo llevo en la sangre. Mi abuelo descubrió el fútbol en 1906, a través de los marineros ingleses que fondeaban en Oleiros y bajaban a la playa a echar unos partidos contra los chavales del pueblo. En 1908 fundó un equipo, muy modesto; de los de campo de tierra, balón rudimentario y zapatillas de esparto. Él le transmitió ese amor por el fútbol a mi padre (que fue jugador y entrenador), y éste a mí (que me quedé en espectadora). No me interesan para nada las cláusulas millonarias, las juergas de los jugadores o los grandes presupuestos. Me interesa el simple hecho de ver un partido con mi padre, de ver la emoción en sus ojos, de escuchar cómo le explica por milésima vez a mi madre en qué consiste un fuera de juego. Es algo muy simple, en realidad. Nada que ver con todo ese caos que rodea al fútbol.

  3. donaloretizia dijo:

    No soy fan del fútbol y nunca lo he sido. Sí que reconozco que el fútbol en sí, su esencia como deporte de equipo, entraña unos valores y una disciplina que a todo ser humano le enriquece. La conciencia de grupo, el compañerismo, las ansias de superación y la deportividad en las victorias y en las derrotas son esas claves que veo en los niños y mayores de mi entorno que practican fútbol o cualquier otro deporte. Sin embargo, la evolución de ese noble deporte lo ha convertido, a mi juicio, en una perversión de su idea original. Y es que cuando se convierte en un negocio de cifras millonarias se queda en eso, en un negocio que se sustenta sobre millones de seguidores que un día fueron niños fascinados con la pelota.
    A mí me resultó obsceno que en una época durísima en lo que a empleo y economía se refiere, un chaval de no más de 25 años firmase un contrato por 90 millones de euros por dar patadas a un balón (el presupuesto anual del Ayuntamiento de Ourense, que da empleo directo a más de 1.000 personas y cuya obligación es dar servicios básicos a 125.000 personas ,apenas supera los 100 millones, para que nos hagamos una idea de lo que supone). No lo digo por el chaval que firma -¡olé su buena suerte y su caché!-, sino por los clubes que tasan estos valores. También me resulta perverso que exista una ley, la llamada Ley Beckham, que prima tributariamente hablando a las estrellas extranjeras del balompié frente a las de la cantera nacional. Pero esto es, quizás, parte de un post futuro sobre el complejo de inferioridad y tantos otros demonios que nos persiguen.
    En fin, que a lo mejor la ilusión que despiertan las estrellas del balompié entre su numerosísima afición bien merecen 90 millones de euros. No lo sé. Tampoco sé cuánto cobran los médicos y enfermeras que nos atienden y curan, los profesores que enseñan a nuestros hijos o los periodistas que cuentan al mundo esas pequeñas cosas que conforman la realidad… Bueno, de esta parte sí que me hago una ligera idea…

  4. Gerardo dijo:

    Todo lo que dices me parece completamente racional, apuntas a todos los extremos odiosos del futbol y no ierras en ninguno. Como dice Torres se siente o no se siente, como cuando Dylan abre un concierto y asoma una sonrisa y un nudo se asienta en el estómago, hay quien lo siente y quien no lo siente. Cierto es que el fútbol despierta un instinsto animal, pero también es algo que me gusta abrazar de vez en cuando para no olvidar que bajo estas ropas vive un ser que querría en ocasiones olvidar las convenciones sociales. Las masas, suelen ser estúpidas, pero solo en masa se desvelan ciertos sentimientos, solo en masa se alcanzan extásis sociales muy diferentes a los intimos. Me considero racional, y me encanta disfrutar cuando mi equipo marca en el último minuto y gritar gol desde las entrañas abarazado a mi semejantes, y olvidar las palabras para ver en los ojos el éxtasis común.

  5. sparral dijo:

    Tenéis todos razón, el deporte tiene una cara buena. Pero no hablo de eso, o sólo de eso, que, efectivamente, se siente o no se siente (como la música de Dylan, eso es). Quería hablar también de las mentiras que enmascaran el negocio, disfrazándolo de algo que quizá fuese en sus orígenes, pero de lo que queda poco. Creo que haría falta educación para evitar un fanatismo que, como cualquier extremo, es malo. Y creo que si alguien muere del susto en la grada, debería de contarse en las noticias. Quizá así algún padre le podría decir a su hijo que el fútbol no es para tanto, que no merece la pena defender con la vida unos colores.
    Ger, Lidia, me encanta leeros por aquí. Bicos!

  6. Óscar Pereiro dijo:

    A mi me parece bastante ridículo el fútbol y sus “fanáticos”, pero bueno, habrá que respetarlo mientras no me molesten ni tenga que subvencionarlos 😀

  7. Muy interesante tu reflexión. Os invitamos a tí y a tus seguidores, a tomaros nuestro desencanto en común con el fútbol con sentido del humor en http://www.nomegustaelfutbol.com

    Esperamos que os guste nuestro proyecto.

    Un saludo.

  8. Pau dijo:

    Yo tampoco entiendo ese derroche de fanatismo futbolero, un negocio por todo lo alto del que me excluyo por completo. Pero respeto todo tipo de opiniones mientras no sobrepasen los límites de la cordura.

    Saludos 😉

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