De derechos solapados y nuevas tecnologías


El conflicto entre el Derecho al Honor, Intimidad personal y Propia imagen versus Libertad de Expresión o de Información no tiene nada de nuevo, a no ser que consideremos una novedad su relación en este mundo cibernético, plagado de blogs, foros y espacios de relación entre personas, en los que todo el mundo escribe y todo el mundo quiere expresarse libremente. Como en el caso de todos los derechos que se rozan y limitan, el tema es recurrente. Hay otros ejemplos, como el derecho a la divertirse o a reunirse en la vía pública frente al derecho al descanso y a mantener una vida digna de los vecinos que residen en una zona de botellón. Y es que vivimos en sociedad y, por lo tanto, es necesario marcar ciertos límites. En esta ocasión es un Doctor en Ciencias de la Información, especialista en Derecho a la Información, Julián Rodríguez Pardo (A Coruña, 1973) el que nos ayuda a descubrir cuáles son esas limitaciones.

Julián Rodríguez es Subdirector del Departamento de Información y Comunicación y Coordinador de Relaciones Internacionales de la Facultad de Biblioteconomía y Documentación de la Universidad de Extremadura.

– El debate derecho al honor versus libertad de expresión o de información no es nuevo. ¿Cuándo limita el primero al segundo?

Tenemos que tener en cuenta, por un lado, lo que es el concepto subjetivo del honor, que tiene que ver con la propia estima y con cuándo y cómo tú mismo consideras que se puede haber vulnerado. Pero por otra parte, también tenemos que pensar que existe un concepto objetivo del honor, que tiene que ver con la estima ajena, con la fama o “imagen” pública de una persona. El derecho al honor tiene esta doble vertiente, referida tanto a la raíz propia de la dignidad como a la manera de proyectarla hacia el espacio público. Y ambas limitan a la libertad de expresión o de información.

– ¿Y en Internet? ¿Los límites que se marcan a la libertad de expresión en la red son los mismos?

Sí, lo único que cambia es que, exponencialmente, el número de infracciones puede ser mayor, ya que hay menos filtros que en los medios de comunicación tradicionales (prensa escrita, radio, televisión…). En la prensa escrita, por ejemplo, hay un redactor jefe o un editor, que podría detectar a tiempo una intromisión en los derechos de una tercera persona y rectificar a tiempo. Sin embargo, en los blogs o webs no existe esa figura.

Por otra parte, existe otra diferencia: cualquier página web, aunque sea de carácter personal, como una bitácora, tiene una trascendencia pública, ya que puede ser leída por mucha gente. Esto es importante para la persona que vea ultrajado su honor, puesto que en el ámbito privado no hay delito, es la comunicación a terceros la que da esta característica. En una conversación privada, el ofendido puede que ni sea consciente de lo que se ha dicho de él. Si esas mismas palabras, sin embargo, se reproducen en un medio público, estarán afectando no solo a su propio sentido de la dignidad, sino también a la imagen que los otros tienen de él.

– La ley que regula el derecho al honor, a la intimidad personal y a la propia imagen es de 1982. Hace 28 años no existían blogs, foros, redes sociales… ¿Sería necesaria una nueva legislación o sigue vigente porque el texto aguanta bien el tirón?

Ambas cosas. El texto de la ley, cuando se habla de los dispositivos que se utilicen para dar a conocer una presunta intromisión en el honor de una persona, no cita medios concretos. Por lo tanto, cubre también la comunicación a través de Internet. Nadie está desprotegido porque se habla, en general, de soportes o medios técnicos, tampoco se cita la prensa escrita, la radio o la televisión.

Aunque esto no significa que la ley no necesite una revisión para incluir, por ejemplo, las líneas que ha ido marcando la jurisprudencia sobre la intimidad de las personas públicas en momentos de su vida privada. Esto es necesario y supondría el fin de muchas de las cosas que hoy se están publicando.

– ¿No se utiliza a veces el honor como herramienta para evitar la crítica? La amenaza de iniciar acciones penales puede llevar a un blogger a retirar un artículo, a borrar una opinión…

Sí, esto ocurre. Incluso se puede llegar a presentar una demanda, pero otra cosa es que luego se le dé la razón al demandante.

El Tribunal Constitucional ha dejado claros algunos límites sobre lo que se puede o no se puede hacer y decir. La Ley Orgánica 1/1982, de 5 de mayo, de Protección Civil del Derecho al Honor, a la Intimidad Personal y Familiar y a la Propia Imagen dice que los límites de estos derechos tienen que ver con los usos sociales y con la conducta del que se siente ofendido. Por ejemplo, si yo digo de mí mismo que soy un chorizo, no le podré recriminar luego a nadie que me coloque ese adjetivo. Mi conducta asienta de algún modo cómo será juzgado mi caso en los tribunales, en caso de que llegue a haber una denuncia.

Por otra parte, es cierto que los personajes públicos tienen su honor más reducido que las personas anónimas, ya que por el ejercicio de sus funciones están sometidos a una mayor crítica. Hablamos, por ejemplo, de políticos.

Otro de los límites es el insulto. Pero aquí también entramos en cuestiones de interpretación. Mejor dicho, de intención o intencionalidad. Hace poco, por ejemplo, Pepe Blanco dijo que a Rajoy se le ve más el plumero que al PP. Para muchos resultó muy evidente que la intención de esa frase era hacer una determinada insinuación. Y esa intención es la que marca, en este caso, la diferencia entre la existencia o no de una injuria.

También hay que tener en cuenta si se trata de información (basada en hechos) o de opiniones. Los hechos se pueden demostrar y, si resultan ciertos, nunca habrá delito ni intromisión en el honor ajeno. Las opiniones son arenas más movedizas y no son tan libres como podría parecer. Yo puedo decir “menganito es tonto” y puedo decirlo sin ánimo de insultar, simplemente mostrando mi interpretación subjetiva de la inteligencia de una persona. O puedo decir que alguien es un hijo de puta… Esa persona puede decirme en un juicio que demuestre que su madre ejercía la prostitución o afirmar que ha sentido que se le ha ofendido y menoscabado su honor. En este caso, tendríamos que analizar si se ha dicho o no con intención de injuriar…En cualquier caso, las opiniones no pueden ser gratuitas, deberían tener al menos cierto fundamento y cumplir siempre la exigencia de honestidad.

– ¿El concepto de honor varía en el tiempo, igual que las costumbres? En el siglo XV llamar a alguien cursi u obsoleto podría llevar a dos personas a retarse en duelo. Hoy no parece que esos calificativos u otros como prepotente o estirado sean ni una calumnia (no se le imputa ningún delito) ni tampoco una injuria que se pueda considerar grave (que son las únicas constitutivas de delito).

Exacto, falta el ánimo de injuriar. Aunque es difícil de calibrar…
Hoy, el duelo a muerte del que me hablabas son los tribunales, y, como no hay riesgo para la salud o la integridad física, se recurre a ellos más que antes.

El juez tiene que medir la intención y en qué medida esa palabra puede ser un insulto o no.

– ¿Es delito opinar de una marca/producto con comentarios del tipo: “tiene un precio abusivo”, “hacen un marketing que roza el engaño”… ¿Y si se hace en repetidas ocasiones o con determinada frecuencia?

Para que fuese delito, la primera circunstancia que debería darse es que la frase sea dicha en un contexto de comunicación pública.

Luego tendríamos que plantearnos si el concepto de honor se puede aplicar a las personas jurídicas, como es el caso de una empresa. Hay sentencias que dicen que, en estos casos, no podemos hablar de honor, pero sí de buen nombre. Por lo tanto, el buen nombre de una empresa sí es protegible, bajo los mismos criterios de los que estamos hablando.

Otra cuestión a tener en cuenta es si esas frases se dicen porque sí y con intención de hacer daño o como una opinión argumentada. La argumentación hace que tu opinión esté asentada sobre un razonamiento lógico y, por lo tanto, podríamos considerar que le da cierta cobertura.

– ¿Cuál es el límite a la hora de opinar o criticar una marca comercial? ¿Se considera delito si se opina que “la marca X es un fraude”? De ser así, ¿cuáles serían las consecuencias para el autor de esos comentarios?

A las opiniones se les pide que sean honestas y, por lo tanto, tú puedes dar tu opinión, de manera honesta y argumentada, en un contexto de libre opinión. Otra cosa es que emplees una palabra, como fraude, que implica que estás imputando a alguien (en este caso a una empresa) un delito. La lógica que uno emplee para decirlo ayuda, pero hay que elegir muy bien el calificativo que pones. Por ejemplo, José María García, cuando hacía el programa en Antena 3, se pasaba toda la noche llamando al entonces presidente de la Federación Española de Fútbol “Pablo, Pablito, Pablete”, en un tono que dejaba claro cuál era su opinión de él. Pero ante eso no hay nada que hacer, porque decir su nombre y dos diminutivos no se puede considerar nunca un insulto. Sin embargo, cuando le llamó chorizo, tuvo que responder de una presunta injuria. Hay que tener cuidado con las palabras que se utilizan y ser prudente.

– ¿Se puede decir cualquier cosa en Internet amparándose en el anonimato?

No, de hecho, si te sientes ofendido por alguien anónimo, puedes poner una denuncia que dará lugar a una investigación policial. La policía científica y la informática tienen medios más que suficientes para saber desde qué dirección IP se ha escrito el comentario y para dar con la persona. Es como si recibes amenazas desde un número de teléfono oculto. La policía puede dar, de manera bastante sencilla, con ese número, por mucho que el llamante haya querido ocultarlo al realizar la comunicación.

Lo que sí es cierto es que en estos casos, el agresor se siente muy protegido y el agredido muy desprotegido y abandonado. Pero no es así, ni para uno ni para el otro.
Es cierto que si el comentario se ha hecho desde un ciber en el que no haya un registro de usuarios, alguna de estas faltas o delitos podrían quedar sin sanción, pero son las menos.

En Internet, eso es cierto, hacemos y decimos muchas cosas que no seríamos capaces de hacer en la vida real, no es una cuestión relativa solo al honor.

– ¿Hasta dónde llega la responsabilidad del administrador de un blog al permitir comentarios de terceras personas?

La responsabilidad del administrador de un blog empieza en el momento en el que tiene conocimiento de un comentario. Por eso se recomienda que haya un moderador en foros, blogs, etc. previo a la publicación. Si no lo hay, en el momento en el que tiene conocimiento del mensaje tiene la obligación de retirarlo o pasaría a ser corresponsable, junto con la persona que lo ha escrito.

¡Pero luego esto depende de tantas cosas! Si es un blog personal, por ejemplo, estás muy al tanto de lo que se comenta. Si no es así y es una página con miles de usuarios y comentarios, es casi imposible seguir todas las intervenciones. Sin embargo, aún así, si se demuestra que hay una dejadez de funciones en la administración del sitio, se incrementaría la cuota de responsabilidad. Es decir, el desconocimiento de la existencia de un comentario que suponga una injuria o una calumnia puede ser un eximente, pero siempre que no exista esa dejadez de funciones, que sería un agravante.

– ¿El hecho de que alguien solicite que borres un comentario relativo a su persona, te obliga a hacerlo?

No. Si tú consideras que no hay ofensa, no tienes que retirar el comentario. Pero te puedes pillar los dedos porque será tu interpretación contra la de la persona que se considera ofendida y la cosa puede terminar en un juzgado, con un juez decidiendo quién es el que tiene la razón.

De lo que sí hay obligación moral es de dar derecho de réplica o de rectificación. Hay que ser cauteloso, pero del mismo modo que tampoco hay que ser demasiado asustadizo. Y recordar lo que decíamos antes, que con los personajes públicos e instituciones el margen de crítica es más amplio.

– ¿Hay alguna diferencia, en relación a la responsabilidad del administrador de un blog, foro o web entre que el comentario haya sido publicado firmado o de manera anónima?

Cuando tú montas una web o un blog, una de las primeras decisiones que tomas es si permites comentarios anónimos o no. Aquí ya estás marcando la diferencia. No está mal protegerse y optar por la opción de no permitir el anonimato.

Por otra parte, si ves claramente comentarios injuriosos o calumnias, y eres el administrador del blog, debes hablar con esa persona y reconducir la situación. Y si la otra persona no ceja en su actitud, puedes impedir que haga más comentarios, que también hay herramientas para ello.

No podemos pensar que todo lo que sea no permitir comentarios anónimos, o borrar comentarios injuriosos es ejercer la censura, ser franquista, ir en contra de todas las bondades de la web 2.0, etc., etc. Eso es entender mal la libertad. Hay cosas que no se pueden decir. Mejor dicho, se pueden decir, pero tienes que atenerte a las consecuencias.

La frase es manida, pero es cierta: “mi libertad termina donde empiezan los derechos de los demás”. Es decir, la libertad absoluta no existe porque vivimos en sociedad, porque, además de la legalidad, está la educación, la verdad, los derechos de terceros… Cualquier profesional de la prensa escrita, por ejemplo, sabe que no puede publicar una información falsa, o que no debe escribir una acusación contra alguien que no tenga suficientemente contrastada. En los blogs, en Internet en general, debería ser también así: las informaciones deben hacerse cuando tenemos todos los datos, las opiniones deben ser honestas y guiadas por la prudencia… La libertad tiene un precio y estos límites, más que lógicos, son el precio que pagamos por poder expresarnos e informar libremente.

– Una imagen emitida en televisión pasa a ser una imagen pública, que podría emitir otra cadena, citando la fuente. ¿Ocurre lo mismo si yo publico en mi blog una foto que he encontrado en Internet? ¿Qué habría que citar: fuente, autor, etc.?

Lo de la televisión es así, pero hay que tener en cuenta que si no se autoriza la primera emisión, quedan invalidadas también las demás.

En el caso de Internet tú puedes publicar cualquier imagen que no tenga reserva de derechos y, por supuesto, todas las que pertenezcan a bancos públicos o estén en dominio público.

En el caso de que no se explique nada, por ejemplo, si yo cojo las fotos de tu viaje a Roma de tu blog, y las pongo en el mío, tú puedes argumentar que eres la propietaria intelectual del material y que como tal, decidiste publicarlas en un determinado espacio. Eso no me da a mi permiso para usarlas en otro sitio, aunque, llegados a juicio, si yo demuestro que tenía buena fe y que no había explotación comercial, lo más probable es que la cosa quede en nada.

Otra recomendación a la hora de publicar imágenes de otros es citar la fuente. Siempre se debe citar la fuente: la procedencia y el nombre del autor si lo conocemos…

De todos modos, lo correcto sería pedir permiso, contactar con la persona y preguntarle.

Si la imagen tuviese algún tipo de reserva de derechos o condiciones explícitas para su uso, hay que respetarlas, claro está.

– Julián, muchas gracias por todo.

A ti, un placer.

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30 respuestas a De derechos solapados y nuevas tecnologías

  1. Excelente entrevista y que despeja muchas sombras

  2. Begoña dijo:

    No sabía que tenía un amigo con una cargo tan importante/largo…
    Me parece terreno pantanosos, completamente. Porque la gente, mucha gente, no tiene dominio del lenguaje como para calibrar lo que dice, aunque claro, eso no les exime de asumir su responsabilidad.
    ültimamente veo, en el Sälvame, pero también en los telediarios (aquí no se salva nadie) un paso de la información a la opinión escalofriante a mi parecer, y que nada en el terreno pantanosos de la intencionalidad y las medias tintas, un poco en el sentido de “calumnia, que algo queda”. Y es tán difícil lo de la intencionalidad…constantemente me expreso de maneras que la gente considera provocativas e incluso ofensivas, sin que sea esa mi intención ni emplee palabras inadecuadas o malsonantes.
    El lenguaje es imperfecto, la mitad de la población no tiene sentidiño ninguno, y la otra mitad tiene muy mala leche. Y luego están los que se creen muy listos.
    Si que hay cierta sensación de impunidad, pero en mi humilde opinión es porque la gente ha perdido la costumbre de defender sus derechos; me refiero a los que cuentan; el mismo gallito que mea en público, te llama hijo de p… o “hace lo que le sale de lo cojones”, luego ni siquiera es capaaz de poner una reclamación en el Sergas. Y les parece rarísimo que tú lo hagas.

  3. Begoña dijo:

    Sorry por el teclado y mi falta de percicia escribiendo en él.

    • sparral dijo:

      No problem por la falta de pericia con el teclado 😉
      Muchas gracias por tu comentario, Begoña. Mañana, yo misma intentaré hacer mi propia reflexión personal.
      Un saludo y bienvenida, espero leerte de nuevo por aquí.

  4. Isabel dijo:

    Lo peor ya no es que sea un terreno resbaladizo, sino lo largos que son los procesos legales. Esa imprecisión y los tiempos interminables es algo que suelen manejar muy bien algunas personas en su beneficio. No creo que se deba legislar más, la clave está en la esucación. Y no es fácil.
    Una entrevista aleccionadora. 🙂

    • sparral dijo:

      Hola Isabel. Un placer leerte por aquí.
      No tengo mucho tiempo para escribir, porque acabo de llegar de viaje y mañana me vuelvo a marchar. Pero este tema tendrá continuación. Sigo trabajando con Julián en la segunda parte de esta entrevista: un caso practico.

  5. Anonimo dijo:

    Dile a tu amigo pereiro que te de la ip de ese anonimo que te ha ofendido tanto.
    Lo mismo te llevas la sorpresa de que es la suya.

  6. Vaya anónimo, qué comentario más apropiado para esta entrevista.

    Yo siempre comento con mi nick, aunque es tu palabra contra la mía y la duda ya la sembraste… Aunque si no ocultaras tu IP y firmaras el comentario a lo mejor tendrías más credibilidad.

    PD: aunque puedo ser yo mismo el anónimo anterior y entrar en un bucle infinito jajja

  7. petaquina dijo:

    Muy interesante esta entrevista. Creo que uno puede decir -casi- todo lo que quiera siempre y cuando se diga con educación, por lo tanto, teniendo esto en cuenta, no hay límites en cuanto a la libertad de expresión. Sí hay límites en referencia a CÓMO lo expresas. Y ahí está el quid de la cuestión, ya que pienso que se ha puesto demasiado de moda el “periodismo del insulto” (no tenemos más que ver muchos programas de televisión) como forma de ganar audiencia y, no nos engañemos, para suplir la falta de habilidad que todo buen periodista debería tener. En otras palabras, si eres bueno en tu tarea, no hay necesidad de recurrir al insulto o la ofensa barata para que te lean/vean/escuchen.
    En cuanto a lo del anonimato…Es, en mi opinión, una forma cobarde de intentar ser valiente.

    • sparral dijo:

      Lo que no está bien, a mi modo de ver, y dejando a un lado la legalidad o no de determinadas palabras, son los extremos: no vale ampararse en la libertad de expresión para decir cualquier cosa (o como dice petaquina, olvidar los modos, los argumentos y el respeto), pero tampoco vale aludir al honor herido (y a la amenaza de interponer una demanda) para intentar que no se digan ciertas cosas.
      ¡Me encanta tu definición del anonimato, por cierto!

  8. David dijo:

    He leído con atención la entrevista y no estoy de acuerdo con varios de los puntos que se comenta, concretamente la parte de la responsabilidad del dueño de un blog y a la necesaria intervención censurando comentarios. Los comentaristas son dueños de sus propias palabras, y siempre que no se haga un insulto gratuito, debemos dejar hablar a las personas. Censurar las críticas es lo que quieren las empresas que posiblemente no están haciendo bien las cosas, y precisamente por eso se les critica, a veces duramente. Las empresas que no se adaptan bien al nuevo entorno de internet tienen un grave problema.
    Sólo tenemos que ver una web como tripadvisor.es, en la que se hacen comentarios a veces nada agradables de algunos establecimientos… y no se censuran esas opiniones. Y hay empresas como Sol meliá que se han adaptado y dan parte del bonus anual a los directivos de sus hoteles basados en las opiniones positivas en esas webs.
    Otra de las cosas con las que no estoy de acuerdo es que no se deba permitir utilziar una palabra como fraude a nuestros comentaristas… por qué no? Eso no es injuriar ni atentar contra el honor de la empresa, sino que alguien exponga públicamente y como aviso a otros posibles clientes lo que opina del servicio o producto en concreto.
    Un saludo.

    • sparral dijo:

      Hola David. Bienvenido y muchas gracias por tu comentario.

      En cuanto a lo de la moderación (que no censura) de los comentarios de nuestros blogs o páginas, creo que la entrevista viene a darte la razón. Julián no dice que no se pueda criticar, sino que nuestras opiniones deben ser honestas y que no debemos permitir que se hagan en nuestros espacios comentarios injuriosos. Es decir, se puede criticar, lo que no se puede es difamar.

      Sobre lo del fraude… A ver, yo puedo decir que “la empresa X es un fraude” o que “tiene precios que, a mi modo de ver, resultan abusivos, porque puedes encontrar productos muy similares por menos de la mitad de precio en el mercado”. Estoy diciendo lo mismo, aunque en la primera oración utilizo una palabra que podría entenderse como una calumnia y en la segunda, no. ¿Pudiendo elegir, pues por qué no tener más cuidado, si al final el mensaje es el mismo?

      En cualquier caso, como le decía a Isabel hace unos días, habrá un segundo post relacionado con estas cuestiones. Será más práctico, además, así que podremos seguir debatiendo sobre el tema, que eso suele ser bueno y enriquecedor 😉

      Ah, y lo que comentas de Sol Meliá y de la gestión de la reputación corporativa on-line es muy interesante, gracias.

  9. vicen dijo:

    Una pregunta si alguien por ej revela mi correo electrónico, nombre o cualquier conversación privada sin mi consentimiento es delito?

    Gracias, os leeré.

    • vicen dijo:

      me refería a publicarlos por ej en un foro.

      • sparral dijo:

        Hola Vicen, bienvenido. Pues yo no soy una experta y, además, entiendo que en ese caso no estaríamos hablando ni de libertad de expresión ni de derecho al honor, sino de una vulneración de la Ley de Protección de Datos. En mi opinión, esos datos son personales y por lo tanto, sin tu autorización, no se podrían hacer públicos. Y mucho menos el contenido de una conversación privada o de un correo electrónico. De todos modos, preferiría que alguien con más conocimientos al respecto te diese una respuesta más precisa.
        Saludos!

    • Javier dijo:

      Hola Vicen,

      tu pregunta es muy amplia y por eso en realidad se convierte en muchas preguntas posibles, depende de cómo se interprete tu cuestión o el contexto en el haya sucedido. Aún así, trataré de responderte. Aunque tampoco soy un especialista, conozco bastante bien la normativa de Protección de datos personales que voy a comentar a continuación; y flojeo más en la protección general a la intimidad que también comentaré más adelante. Ahí vamos:

      Soledad hacía referencia a normativa de Protección de datos. Es cierto, que esta normativa prohíbe ceder, comunicar, y más aún publicar datos personales; pero sólo obliga a las “empresas e instituciones”, y no a los particulares. Esto afectaría tan solo a datos personales como puede ser: nombre y apellidos, correo electrónico, DNI, etc. En todo caso, no sería un delito, como preguntas, sino una infracción administrativa que lleva aparejada una multa.

      Por otra parte está la protección general que nos ofrece a todos el derecho a la intimidad. Pero en tu pregunta estás metiendo “en el mismo saco” a facilitar tu dirección de correo y a revelar publicando en internet una conversación privada. Y ambos casos suponen situaciones muy distintas; me explico:

      El primero puede ser un hecho inocuo, salvo que se haga con mala fe y ánimo de perjudicarte: imagínate que publico tu dirección de mail en una web de contactos o de anuncios sexuales. O que vaya acompañado de algún tipo de calumnia o injuria sobre tu persona e invitando a los lectores del foro a insultarte por mail. Pero aquí el problema no es publicar tu mail: es tan solo un medio para un comportamiento que sí es delito.

      El segundo caso, reproducir una conversación privada. Si hablamos de conversación escrita: cualquier comunicación electrónica, correo, chat, privada, está protegida por el secreto de las comunicaciones, exactamente igual que una carta postal. No tengo claro que sea delito, pero sí podrías acudir a los tribunales.

      Quizá la respuesta sea un poco general, pero entiendo que tu pregunta también lo es, y sin contexto o datos concretos es difícil concretar más.

      En todo caso, espero que te haya servido de ayuda. Un saludo

  10. Pau dijo:

    Felicidades por esta interesante entrevista.
    Aclara bastantes puntos que podemos ignorar.
    Un saludo!!

  11. Monex dijo:

    Este punto ha tenido un extenso e incansable filos fico pero a modo de resumen se puede decir que expresa la creencia de que es mejor morir que vivir sin honor. La información puede afectar la privacidad de las personas lo que es frecuente en actores de la vida pública en países donde la exhibición de la vida privada de esos actores públicos para a ser un gran elemento de masivo. Esto parece bastante claro. Ahora bien, puede decirse que este artículo es también válido para enunciados que dicen verdades?

    • sparral dijo:

      Hola Monex, bienvenido a este espacio. No estoy segura de haber entendido bien tu comentario (creo que has utilizado un traductor on-line).
      Julián dice que la información ha de ser cierta. Si es así, y uno puede demostrarlo ante un juez, no hay ningún problema.

      Hello Monex, welcome to this site. I don’t know if I understood your comment correctly (I believe that you are a english speaker that have used an on-line translator).
      Julián says that the information/opinion must be true/honest. If it is so, and your can demonstrate it, there’s no problem.

  12. Para los vagos 😉

    Habla sobre una chica que aceptó una entrevista. Se la hicieron y unos días después cambió de idea, pero el periódico la publicó.

    También habla sobre que cogieron una foto de la entrevistada de su blog, y termina el artículo con este párrafo:

    Imaginemos que Montserrat Neira, en su condición de académica, da una conferencia pública en un ateneo, y el diario decide anunciarlo en la agenda con una foto. ¿Sería lícito tomar la foto del blog sin su permiso? Creo que sí. Si el blog es abierto y la imagen es accesible, hemos de suponerla disponible para un fin también legítimo. Lo mismo que si está en la página web de la universidad. Mucho más problemático es el caso de Facebook. Un primer criterio sería considerar que no es publicable sin consentimiento cualquier imagen que esté en un perfil cerrado. Y al revés: cualquier imagen que figure en un perfil abierto sería, en principio, publicable. Pero sería aconsejable analizar a fondo la casuística y establecer criterios claros al respecto.

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